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Mostrando las entradas de agosto, 2010

Lo cómodo de la vida misma.

Sé que estás ahí, porque estamos en silencio. Porque de maneras ciertamente tenues voy percibiendo tu respiración, tu aroma. Sé que estás sentado a mi lado, con la mirada perdida en el vacío. Yo estoy tremendamente quieta, porque sé que si me moviera un sólo centímetro caería irremediablemente en el vacío de tu deseo, completa esclava a tu merced. Le tengo miedo a la noche, a esos momentos en que el aire se vuelve terciopelo y te envuelve, y poco a poco te va asfixiando, hasta domarte. Hasta engullirte. Te vuelves víctima de la desgracia, porque poco a poco desapareces. Te disuelves en el silencio, y ¿qué ganas? ¿Libertad? No, si acaso unos tragos de whisky barato y los primeros síntomas de enfisema pulmonar. En este mundo ya no existe la libertad, y quien la busca se ve sobrecogido por el fracaso. Si he de ser sincera, me gusta el aire del amanecer, esa transición entre luz y sombra, ese juego de colores que tiñe al cielo primero de azul cobalto, luego de rosa tenue. Un nacim...

A dying scream makes no sound.

Lo que sea que te hayan dicho anteriormente, no es cierto. Te han estado mintiendo. Sabes por qué? Porque yo lo niego. Me niego a que te refugies en mi memoria y robes todas esas cosas que ya habían encontrado su preciso sepulcro en el silencio, allí donde tu nombre ya no se descifra en el anverso de mis pensamientos. Allí, donde los sueños agonizantes escogen su rincón para pudrirse. Me niego, rotundamente, a que te pongas a pelear con la soberbia y el orgullo, para permanecer con tu presencia asquerosa y robarme lo poco o mucho que aún me queda de humana. "Si no vas a salvarme, no me hagas perder el tiempo." No te atrevas, te lo advierto. Porque, por si lo olvidas, aún sobrevives tatuado en mi sangre, recorriendo mi cuerpo tantas veces el día que a veces me detengo por el mareo de sentirte royendo mis entrañas. Te recuerdo que un simple golpe de navaja y desapareces de este mundo. Porque, por si lo habías olvidado (o te niegas a recordarlo), tú sobrevives porque yo so...