Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta beirut
Me perdí, desde hace doscientos años camino por las calles de mi pueblo buscándote, arrastrando las pesadas cadenas que como condenas van exhibiendo mi pecado. Cada noche te llamo, pedazo de mi alma, para que vengas a sacarme de este encierro, alma errante buscando al hombre que la perdió. Dios quiso que nos conociéramos para que me enseñaras a amar, aún cuando entre tus brazos conociera la perdición. Desde niña supe que estaríamos juntos, aún sin conocerte ya bailaba entre tus brazos, "esta muchacha acabará mal" decía mi nana, al verme girar por los pasillos de mi casa, danzando con tu amor invisible, soñando con tus besos imposibles. Te veía en el reflejo de mis ojos, apareciendo como sombrío conjuro que amenazaba las noches de mi sueño. Un día llegaste a mi pueblo, acompañado de tus hombres, y tu mujer. Brutalmente te adueñaste de nuestras vidas, sin compasión laceraste a mi gente y sus tierras. Todo porque el amor que yo debí darte lo buscaste en otra mujer, suave y deli...

Hace mucho que no nos vemos sonreír.

¿Qué pasa si te digo que tu sonrisa llega cada día para despertarme? De otra manera, no podría levantarme. Me quedaría en cama, esperando que me invites a salir. Sin embargo, creo que escogimos el momento equivocado para volvernos mezquinos. Tal vez tú no me creas, o no lo consideres importante, pero yo sí necesito un héroe. Alguien en quien confiar, que me salve de la rutina, que me lleve a pasear por las calles sucias de mi ciudad. Que no me grite, que no me pegue, y que me regale nieve sabor pay de manzana. Yo sí necesito héroes, ídolos de barro a quien adorar, jarritos de latón donde beber agua de jamaica, donadores de sangre, domadores de leones. No necesariamente, cabe aclarar, tienes que ser tú. No siempre tienes que ser tú.