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Mostrando las entradas de 2012

La promesa perdida de un sueño roto

En las calles de Monterrey pasea una mujer alta, rubia y muy delgada. Su piel rosada está cubierta de andrajos de un olor pútrido, producto de la falta de limpieza que caracteriza a los indigentes. La veía con regularidad al pasar del trabajo a mi casa, siempre en una esquina y mirando hacia al cielo, como preguntándose cómo fue que la vida la llevó a una situación tan denigrante. A mí me sorprendía la belleza que se escondía bajo las capas de mugre y miseria y la profundidad de sus ojos azules. Siempre que pasaba dejaba una moneda o un billete, a veces un dulce, pensando en mitigar un poco su soledad y su hambre. Ella nunca me miraba, ni a las personas que pasaban a su lado. Contrariamente a lo que pasa con los indigentes, ella era la que nos ignoraba en el tráfico grosero de este mundo.  Un día al salir a comer no pude soportar la curiosidad y me acerqué a ella. En una bolsa de plástico llevaba un refresco y un sándwich, esperando ganarme su confia...

So many miles and so long since I've met you.

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Y luego te da coraje porque quieres hacer todas esas cosas en un solo día y no te alcanza el tiempo, y te sientes enojada porque si tienes tanto, ¿a dónde se va cuándo lo necesitas? Pero la perspectiva de salir y sentir la tierra en tu rostro, ver las mismas calles sucias bajo el mismo cielo gris, hace que tengas que aguantar la respiración para que tu corazón no termine de romperse. Como si estuiveras enferma de algún cáncer terminal, pero tan profundo que los síntomas no alcanzan tu exterior. Te acostumbraste a morir lentamente y en silencio, porque de otra forma no habrías podido llegar hasta aquí. Pero lo has hecho. Estás entera y en dos pies, si bien es cierto que por dentro la vida que llevas te hace sentir como un dibujo viejo y deslavado, cuya intención original no se recuerda nunca más. Como cuando encuentras un periódico viejo en la basura, amarillento y quebradizo, y te das cuenta de que una vez que dio lo que tenía que dar, información en su caso, fue desechado y desterr...

Before they do my face up like a corpse and say "get up and dance"

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Querido Blogger: Gracias.

No hay sordera peor que la de quien no quiere oír.

Supongo que no soy la única persona a la que la literatura ha arruinado la vida. A mí me ha convertido en un ser enfermo. Esto no quiere decir que antes de consagrarme a ella yo haya sido una persona llena de vitalidad, pero sí era alguien capaz de disfrutar medianamente de la vida. Podía, por ejemplo, salir a pasear por la tarde sin que me aturdiera la angustia por la idea para mi próxima novela o por las críticas injustas que caían sobre mis textos. Ahora estoy arruinado. Vivo dentro de una obsesión sin fin; salgo a la calle y narro mentalmente y sin tregua todo lo que sucede a mi alrededor. No puedo dormir porque mi cabeza no descansa en busca de una historia. Dentro de mí surgen voces que hablan a todas horas y sólo a veces guardan silencio cuando las sumerjo en alcohol. Los libros se han apoderado de mi vida y no sé cómo sacarlos de ella. En otro momento, cuando lo único que deseaba era ser escritor, me zambullía en la ficción y no me importaba tener la cabeza siempre llena de h...

La biblia de neón.

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Take the poison of your age Don't lick your fingers when you turn the page What I know is what you know is right In the city you see only light. Dicen que a partir de los 20 la vida se pasa como un bólido. Yo no sé ustedes, pero desde que me enganchó no ha dejado de arrastrarme entre las piernas. Como cualquier madre que se arrepienta de haber dejado escapar a sus hijos precisamente de ahí. De ese lugar tan cálido que para unos es tan sabroso como para otros repugnante. Si los hombres lo pensaran así, seguramente la población mundial sería menor. Menores son las esperanzas de sobrevivir en este mundo tan desdichado. No me malinterpreten, la verdad es que de día la vida luce muy hermosa. Pero deja que se oculte el sol en las montañas, y ahí te quiero ver. O bueno, eso es lo que me gusta decir.