Cáncer
Alguna vez te dije que al dolor hay que tomarlo, acunarlo y dejarlo ser. Eso era, claro, cuando el dolor podía existir sólo en mi mente. Ahora el dolor pulula a todas horas, en todo mi cuerpo. A veces es la cabeza por el exceso de cafeína con la que me sostengo durante el día, o por llorar por horas. Luego, es el brazo que arde y a veces parece que lo atraviesan agujas ardientes durante horas al azar. También el calor de los bochornos hace que quisiera arrancarme la piel y dejar de sentir este sofoco hastiante que me recuerda a lo que debieron sentir todas esas mujeres quemadas en la hoguera. Tengo meses sin dormir bien. Ya no recuerdo la última vez que puse mi cabeza en la almohada sin tener que esperar horas para poder descansar. Si no es el calor es porque duele algo, o simplemente el insomnio se instala y todo es vago. Llega el día y yo estoy envuelta en humo y nada es claro. ¿Cuánto café puede consumir una persona antes de causarse un problema? Debe ser mucho más del que ya tomo. ...