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Mostrando las entradas con la etiqueta ideas azarosas acerca de situaciones extrañas

Quedarse es morir.

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Cuando lo ves desde Cortazar, el Cerro del Culiacán parece pequeño. O esa ha sido mi percepción desde que llegué de una tierra más al norte, donde las montañas nos encierran con su sombra protectora, donde el sol siempre sale y se va a dormir detrás de las piedras. Entonces, ver un "cerrito" al que los ancianos llaman Cuculhuacan Chicomostoc (en honor a los grandes viajeros de Aztlán) no me producía gran espasmo en el estómago. No me producía nada, en realidad. Es tradición que cada 1° de mayo la gente de todos los rincones de Guanajuato, y más allá, llegue a la Cañada de Caracheo y suba, y suba, hasta llegar a la cima, y allí danzarle a sus santos y agradecerles lo que la gente con fe suele agradecer. Llegan exhaustos a la pequeña capilla, a unos cuantos metros de las antenas de transmisión, y luego bajan a pie, en camioneta o en cuatrimoto, dependiendo de la condición física o la edad, pues desde bebés que apenas abrazan el pecho de sus madres, hasta abuelos que no saben si...

Cambios

Ahora mismo me pongo a pensar, ¿qué sería de mí sin esa presencia fantasmal que me cubre? Sin esa necesaria, atormentada, bendita obsesión por escribir. Hacía tanto que no la sentía; me duele, fluye por los dedos como si no fuera tinta sino sangre, mi propia sangre, la que se vuelca sobre las páginas. Mi propia sangre transformada en palabras, como si de esa manera redimiera un poco todo esto que me atraviesa el alma como flechas. Sí, es la tristeza, es el dolor, es la angustia. Todo eso que me ha ido dejando el recorrido por la vida, eso que me hace sentirme tan vieja pero a la vez tan niña. Es tan fácil asumirse ya vieja y derrotada, tal y como me lo recomendara Enrique Tenorio, pero yo soy de una idea diferente: sí, es muy sencillo darse por vencido y decir que la vida ya no tiene nada más que ofrecernos precisamente porque es sencillo. ¡Porque ya no hay nada más qué decir o qué hacer! En cambio, si nos asumimos como somos, si entendemos que todo este sufrimiento nos hace crecer, en...

Come on and let it out

Valiente, osadía, escribir estos versos malditos en medio de la noche que amaga al sentido inscrito en el anverso de una sublime declaración de amor. Perdida, me veo caminando entre las calles, como buscando algo perdido hace mucho tiempo. Y entonces tú, sí, brujo, apareces de la nada rompiendo cadenas mientras desempeñas tu papel de víctima, y la gente nos ve y desaparencen, creen que estamos muertos aún y cuando la vida se escurre detrás de los ojos como cámaras. Mientras, nos entregamos a danzas paganas, oscuras llamaradas salen de nuestras lenguas como mentiras, como castigos, como deseos fallidos, como manzanas podridas en vez de peras dulces. ¿Y cómo es que esto no tiene sentido? Porque lo que meditamos entre los árboles que arden son sandeces, auroras encerradas y muerte, mucha muerte, porque le apostamos cinco ases al destino. No me hagas mucho caso, no he dormido como en un mes y todas estas frases ocultas exhiben algo que no es muy mío que digamos. Realmente no tengo nada q...