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Mostrando las entradas con la etiqueta en las mañanas no me tengo paciencia

Cría recuerdos...

No te atengas a los recuerdos, porque son como los cuervos: si los crías y los conservas con cariño terminarán por sacarte los ojos. Y el corazón de pasada. Este es el trabajo que me corresponde:caminar entre la gente como mudo observador. Entre ellos tomo el papel de reclusa del silencio, como una muerta indiferente a los groseros sentidos que todavía los poseen. Todo se resume en una gruesa lápida que poco a poco se va extendiendo sobre mi pecho, volviéndome más ingenua y un poco torpe. ¿Sabes? Esto no se trata de pensar, sino de fluir. Dejar todo esto convertirse en letras palpables, tangibles, que en un futuro no muy lejano se puedan destruir. Esto es una calle con comercios, con gente que va pasando y pasando, un dos tres, un dos tres. El valse de la gente que en un mutismo se van dejando caer a pedazos sin darse cuenta. Ahí va un corazón destrozado, allá un hombre que perdió la razón por amor. Casi siempre son personas sin un destino definido. Me encanta estar aquí sentada, abusa...

There's a ghost in me...

Exactamente, de eso se trataba. De manejarte suavemente entre mis dedos, relajándote, dandote un beso entre los ojos, en el mentón, disfrutando la sensación de tu barba sobre mis labios. Enredar mi mano entre tu pelo y darte un sutil jalón que te invitara a pasar a la cama conmigo. Vamos, sé que lo recuerdas, que en tus días no existe nada más, que te mueres de ganas de volver a nacer y hacer las cosas mal o peor, exactamente así como han sucedido en estos días. Revólver, me muerdes las orejas con tu pólvora, marchitas los sonidos en mi mente que se mezclan con el polvo de algodón que flota en el ambiente... y es que ya es primavera. ¿Existen las estaciones en esta ciudad? Aquí que siempre hace calor, y tú nunca abres la puerta aunque el maldito sol me esté matando. Pero creo es debilidad mía que a pesar de la radiación sigo siendo tan amarilla como siempre. ¿Por qué en las mañanas siento como si me hubiera drogado con ácido? Los sonidos estridentes, los colores tan chillones y yo no p...
Siento que me estoy volviendo loca. Tengo tanto sueño que no sé si estoy dormida o despierta, y desde la azotea la ciudad se funde a mis pies. No estoy desesperada, para nada; ni siquiera me siento inquieta. Y si supiera que bajo mis pies no solo hay concreto, sino 3 pisos llenos de gente, esto ya estaría ardiendo. (Aquí un pequeño intermedio con un debraye sobre la muerte y la literatura.) Un poquito de esto, un poquito de lo otro, ya sabes que a mí la muerte no me tiene paciencia, me seduce con sus besos y yo me hago del rogar, pero la verdad es que estoy enamorada del fracaso, aunque me sea infiel con la desdicha. (De lo demás no creo que valga la pena hablar. A Dios sólo lo crucificaron, no creo que por eso sea más humano que yo.) De veras que ya no sé si sigo pacheca, o realmente ya me volví loca. La última es la buena. (Como me hubiera gustado llamarme Daphne. Cambiaré Isabel y Aura por Daphne, para que mi hija tenga ese nombre tan bonito y viajado.) Tan triste y violentamente ca...