There's a ghost in me...
Exactamente, de eso se trataba. De manejarte suavemente entre mis dedos, relajándote, dandote un beso entre los ojos, en el mentón, disfrutando la sensación de tu barba sobre mis labios. Enredar mi mano entre tu pelo y darte un sutil jalón que te invitara a pasar a la cama conmigo. Vamos, sé que lo recuerdas, que en tus días no existe nada más, que te mueres de ganas de volver a nacer y hacer las cosas mal o peor, exactamente así como han sucedido en estos días.
Revólver, me muerdes las orejas con tu pólvora, marchitas los sonidos en mi mente que se mezclan con el polvo de algodón que flota en el ambiente... y es que ya es primavera. ¿Existen las estaciones en esta ciudad? Aquí que siempre hace calor, y tú nunca abres la puerta aunque el maldito sol me esté matando. Pero creo es debilidad mía que a pesar de la radiación sigo siendo tan amarilla como siempre.
¿Por qué en las mañanas siento como si me hubiera drogado con ácido? Los sonidos estridentes, los colores tan chillones y yo no puedo tener paciencia para nada más que no sea el cansancio. Me estoy rindiendo a las apariencias, quisiera ser mil millones más que yo, otra persona lejana que se alimente de sosa cáustica, que sea una bomba de tiempo. ¿Quién me hace un cambio de imágen que incluya un pelo más interesante y lindo? Aunque me acerco a lo que quiero, cuando lo toco se va lejos, lejos, lejos...
No siento nada de lo que he dicho. Por tu ignorancia y tu manera tan fea de no ponerme atención me quedo con el remordimiento. Allá tú, abejita de coral que rondas por mis panales de sal, tú no me quisiste bien, ahora estoy mal y creo que sólo así seré más tuya, tuya como nunca y como siempre. Como la hija del diablo, como la madre de tus engendros.
No me pidas disculpas que no te las voy a dar. Estoy enamorada y eso sirve de compensación.
¿Quién me invita un traguito de mezcal empapado en besos?
Revólver, me muerdes las orejas con tu pólvora, marchitas los sonidos en mi mente que se mezclan con el polvo de algodón que flota en el ambiente... y es que ya es primavera. ¿Existen las estaciones en esta ciudad? Aquí que siempre hace calor, y tú nunca abres la puerta aunque el maldito sol me esté matando. Pero creo es debilidad mía que a pesar de la radiación sigo siendo tan amarilla como siempre.
¿Por qué en las mañanas siento como si me hubiera drogado con ácido? Los sonidos estridentes, los colores tan chillones y yo no puedo tener paciencia para nada más que no sea el cansancio. Me estoy rindiendo a las apariencias, quisiera ser mil millones más que yo, otra persona lejana que se alimente de sosa cáustica, que sea una bomba de tiempo. ¿Quién me hace un cambio de imágen que incluya un pelo más interesante y lindo? Aunque me acerco a lo que quiero, cuando lo toco se va lejos, lejos, lejos...
No siento nada de lo que he dicho. Por tu ignorancia y tu manera tan fea de no ponerme atención me quedo con el remordimiento. Allá tú, abejita de coral que rondas por mis panales de sal, tú no me quisiste bien, ahora estoy mal y creo que sólo así seré más tuya, tuya como nunca y como siempre. Como la hija del diablo, como la madre de tus engendros.
No me pidas disculpas que no te las voy a dar. Estoy enamorada y eso sirve de compensación.
¿Quién me invita un traguito de mezcal empapado en besos?
Tú, tú, siempre tú.