Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta nunca he tenido la furia de un león

Lo cómodo de la vida misma.

Sé que estás ahí, porque estamos en silencio. Porque de maneras ciertamente tenues voy percibiendo tu respiración, tu aroma. Sé que estás sentado a mi lado, con la mirada perdida en el vacío. Yo estoy tremendamente quieta, porque sé que si me moviera un sólo centímetro caería irremediablemente en el vacío de tu deseo, completa esclava a tu merced. Le tengo miedo a la noche, a esos momentos en que el aire se vuelve terciopelo y te envuelve, y poco a poco te va asfixiando, hasta domarte. Hasta engullirte. Te vuelves víctima de la desgracia, porque poco a poco desapareces. Te disuelves en el silencio, y ¿qué ganas? ¿Libertad? No, si acaso unos tragos de whisky barato y los primeros síntomas de enfisema pulmonar. En este mundo ya no existe la libertad, y quien la busca se ve sobrecogido por el fracaso. Si he de ser sincera, me gusta el aire del amanecer, esa transición entre luz y sombra, ese juego de colores que tiñe al cielo primero de azul cobalto, luego de rosa tenue. Un nacim...