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Mostrando las entradas con la etiqueta "traigo mucha muerte"

A dying scream makes no sound.

Lo que sea que te hayan dicho anteriormente, no es cierto. Te han estado mintiendo. Sabes por qué? Porque yo lo niego. Me niego a que te refugies en mi memoria y robes todas esas cosas que ya habían encontrado su preciso sepulcro en el silencio, allí donde tu nombre ya no se descifra en el anverso de mis pensamientos. Allí, donde los sueños agonizantes escogen su rincón para pudrirse. Me niego, rotundamente, a que te pongas a pelear con la soberbia y el orgullo, para permanecer con tu presencia asquerosa y robarme lo poco o mucho que aún me queda de humana. "Si no vas a salvarme, no me hagas perder el tiempo." No te atrevas, te lo advierto. Porque, por si lo olvidas, aún sobrevives tatuado en mi sangre, recorriendo mi cuerpo tantas veces el día que a veces me detengo por el mareo de sentirte royendo mis entrañas. Te recuerdo que un simple golpe de navaja y desapareces de este mundo. Porque, por si lo habías olvidado (o te niegas a recordarlo), tú sobrevives porque yo so...

Partitura Para Mujer Muerta

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Nada como aquello de tomar tu cuerpo entre mis dedos y girarlo. Y apreciar con natural admiración cada vértice de tu encendida anatomía, cada vórtice. Eres el agujero negro de mi existencia ya casi apagada. ¡Absórbeme! Devórame. Adórame. Y nada, como volver a registrar en mis oídos los más agudos sonidos del Universo las notas más bajas del Silencio. Tu voz. Esa experiencia fantástica que sólo puedo comparar al terrible miedo de saberme sola y tuya. Sólo tuya. Morir como mueren los arcos de los violines entre las manos de sus amos (esclavos y maestros), ejecutando la más sublime sinfonía, morir así... Vivir por ti. Átame con las cuerdas. Córtame con el arco. Dispara una flecha y atraviésame. Ámame. Encontrarás las partituras recién escritas bajo mis párpados cansados. Me han costado muchas horas sin dormir, dos silencios entre tus suspiros, un sí y un no. ("Tocaba como amateur, pero era todo un profesional si se hablaba del dolor")...

El Olvido

-Me llamo Mariana –dijo ella, con una sonrisa brillante, hermosa. -Yo soy Julián –le contesté también con una sonrisa, encantado de haberla encontrado. Mariana era muy hermosa, tenía los ojos verdes y el cabello largo y negro, una combinación bastante peculiar. El día que la conocí (que fue también el día en que me despedí de ella) vestía pantalón de mezclilla negro, una blusa a cuadros roja y tenis negros. Me parecía muy peculiar, pues a pesar de estar rodeados de gente que vestía más o menos igual ella parecía destacarse, aunque tal vez solo yo pudiera notarlo. Estaba ahí sólo para mí, y me gustaba. Ella estaba sentada en una banca de la plaza principal escuchando la música, y se veía seria, como si no lo estuviera disfrutando, no aplaudía al terminar las canciones. Sólo cuando el grupo terminó de tocar aplaudió y se levantó para acercarse al vocalista. Yo sentí que la iba a perder así que me levanté y fui tras de ella, y apenas alcancé a escuchar su conversación: -… y así, ése es el...