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Instrucciones Para Perderse

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Para dejarse ir: Se necesita mucho o poco de lo que sobra y falta. De lo que se busca sin saber donde. Primero que nada: Un par de piernas fuertes, que carguen con todo y el peso de nuestros anhelos. Voluntad para que todo valga poco menos que un bledo. (Sí, que nos valga tanto y tan poco como para ver y abandonar) Se necesita tiempo. Y la inteligencia para perderlo. Porque es tan fácil ser un idiota inofensivo, y tan preocupante esta escasez de agallas y escarmiento que nos deja maleables y suavecitos. Como masa para hornear, como un simple punching bag. Para perderse primero hay que perder el miedo, y sobre todo, el remordimiento. Pero nunca la esperanza de, por ejemplo, cuando menos aprender a disfrutar el viaje. (Recuerda que la vida es eso que te pasa mientras viajas) Aunque claro: "algo que un día brilla también podrá repetirse". Pero siempre y cuando no se apague. Hasta el sol deslumbra y se está muriendo. Pero más que nada ...

Nunca pasa nada

En algún lugar perdido en la ciudad, no se sabe si cerca o si lejos, un muchacho se revuelca sobre una cama. Tardamos en descubrir que no se encuentra solo, hay una mujer con él. Si los ojos se acostumbran a la oscuridad se puede distinguir que es una muchacha muy joven, como él; nos ha costado darnos cuenta de que hay un hombre y una mujer pues ambos llevan el cabello largo: el de él castaño y el de ella pelirrojo. A él le llega hasta los hombros, a ella hasta la cintura. La luz de un automóvil que pasa por la calle nos deja ver los pechos de ella, apenas recién formados, pequeños pero firmes; es tan hermosa, tiene los ojos negros, los labios carnosos, es de piel aperlada. La piel del muchacho es pálida y fría a pesar del contacto con la ardiente piel de su acompañante que lo besa, lo abraza, trata de entregarle su pasión; él también besa a la joven pero lo hace por inercia, por un acto mecanizado: sabe que es un medio para llegar hasta el fin, hasta el secreto, la esencia de la vida ...

Alevosía

Nada envidio a la voracidad de tu amante más letal Ella espera tu fatalidad, yo pretendo lo inmortal El espíritu que habita tu belleza más carnal Esa luz que resucita el pecado original. Luis Eduardo Aute – “Alevosía” Es difícil hablar de ti. Te me escondes en resquicios impensables, descubriéndote en lugares de difícil dimensión y alcance. Te me vuelves un nudo, una madeja que poco a poco debo ir desenredando, sin saber qué se encuentra del otro lado. Así es como te descubro cada día en medio de los reproches que sentimos el uno por el otro, por este abandono, esta soledad. Estos fantasmas que se asoman en los espejos cotidianos. Me refiero a nuestra furia, a nuestra desdicha basada en ese amor que solíamos sentir el uno por el otro pero que ahora se ha convertido en cenizas. Y las cenizas viajan en el viento y se pegan a nuestros rostros, marchitándolos en la confrontación de lo que somos, uno con el otro. Esos dos amantes que se conocían de pies a cabeza y que hoy se encuentran dist...

El Olvido

-Me llamo Mariana –dijo ella, con una sonrisa brillante, hermosa. -Yo soy Julián –le contesté también con una sonrisa, encantado de haberla encontrado. Mariana era muy hermosa, tenía los ojos verdes y el cabello largo y negro, una combinación bastante peculiar. El día que la conocí (que fue también el día en que me despedí de ella) vestía pantalón de mezclilla negro, una blusa a cuadros roja y tenis negros. Me parecía muy peculiar, pues a pesar de estar rodeados de gente que vestía más o menos igual ella parecía destacarse, aunque tal vez solo yo pudiera notarlo. Estaba ahí sólo para mí, y me gustaba. Ella estaba sentada en una banca de la plaza principal escuchando la música, y se veía seria, como si no lo estuviera disfrutando, no aplaudía al terminar las canciones. Sólo cuando el grupo terminó de tocar aplaudió y se levantó para acercarse al vocalista. Yo sentí que la iba a perder así que me levanté y fui tras de ella, y apenas alcancé a escuchar su conversación: -… y así, ése es el...

Esto se torna divertido...

¿Qué es la vida sino una guerra personal contra todo y todos? Anteriormente, he reflexionado sobre lo impersonal que tiende a volverse este mundo. Tal vez sea sólo yo, quien sabe. A veces veo cómo mis compañeras de trabajo rápidamente traban "amistad" con algunos clientes, entendiéndose por amistad que de repente se quedan platicando o bobeando con toda la tranquilidad. Como si se conocieran de años. Yo me he vuelto increíblemente perspicaz y desconfiada, no me gusta platicar con nadie que no sea de mi entorno. Lo cual alimenta mi increíble deseo de estar sola, pues a pesar de querer conocer nuevos amigos, la necesidad de pasar mi tiempo dormida me absorbe. Yo soy muy creyente de que el destino te manda señales. Como querer irte de viaje y que una tragedia familiar (creo que exagero) te ponga en duda, o como querer cambiar de actitud ante la vida y el psicólogo no vaya a trabajar. Ansiedad, tú y yo tendremos una larga amistad. No me quejo. Si acaso mi necesidad primordial es ...

There's a ghost in me...

Exactamente, de eso se trataba. De manejarte suavemente entre mis dedos, relajándote, dandote un beso entre los ojos, en el mentón, disfrutando la sensación de tu barba sobre mis labios. Enredar mi mano entre tu pelo y darte un sutil jalón que te invitara a pasar a la cama conmigo. Vamos, sé que lo recuerdas, que en tus días no existe nada más, que te mueres de ganas de volver a nacer y hacer las cosas mal o peor, exactamente así como han sucedido en estos días. Revólver, me muerdes las orejas con tu pólvora, marchitas los sonidos en mi mente que se mezclan con el polvo de algodón que flota en el ambiente... y es que ya es primavera. ¿Existen las estaciones en esta ciudad? Aquí que siempre hace calor, y tú nunca abres la puerta aunque el maldito sol me esté matando. Pero creo es debilidad mía que a pesar de la radiación sigo siendo tan amarilla como siempre. ¿Por qué en las mañanas siento como si me hubiera drogado con ácido? Los sonidos estridentes, los colores tan chillones y yo no p...