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Alevosía

Nada envidio a la voracidad de tu amante más letal Ella espera tu fatalidad, yo pretendo lo inmortal El espíritu que habita tu belleza más carnal Esa luz que resucita el pecado original. Luis Eduardo Aute – “Alevosía” Es difícil hablar de ti. Te me escondes en resquicios impensables, descubriéndote en lugares de difícil dimensión y alcance. Te me vuelves un nudo, una madeja que poco a poco debo ir desenredando, sin saber qué se encuentra del otro lado. Así es como te descubro cada día en medio de los reproches que sentimos el uno por el otro, por este abandono, esta soledad. Estos fantasmas que se asoman en los espejos cotidianos. Me refiero a nuestra furia, a nuestra desdicha basada en ese amor que solíamos sentir el uno por el otro pero que ahora se ha convertido en cenizas. Y las cenizas viajan en el viento y se pegan a nuestros rostros, marchitándolos en la confrontación de lo que somos, uno con el otro. Esos dos amantes que se conocían de pies a cabeza y que hoy se encuentran dist...
Me perdí, desde hace doscientos años camino por las calles de mi pueblo buscándote, arrastrando las pesadas cadenas que como condenas van exhibiendo mi pecado. Cada noche te llamo, pedazo de mi alma, para que vengas a sacarme de este encierro, alma errante buscando al hombre que la perdió. Dios quiso que nos conociéramos para que me enseñaras a amar, aún cuando entre tus brazos conociera la perdición. Desde niña supe que estaríamos juntos, aún sin conocerte ya bailaba entre tus brazos, "esta muchacha acabará mal" decía mi nana, al verme girar por los pasillos de mi casa, danzando con tu amor invisible, soñando con tus besos imposibles. Te veía en el reflejo de mis ojos, apareciendo como sombrío conjuro que amenazaba las noches de mi sueño. Un día llegaste a mi pueblo, acompañado de tus hombres, y tu mujer. Brutalmente te adueñaste de nuestras vidas, sin compasión laceraste a mi gente y sus tierras. Todo porque el amor que yo debí darte lo buscaste en otra mujer, suave y deli...