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Desde hace años tengo el mismo sueño recurrente. Vivo en una casa localizada en una esquina, en el ultimo cuarto de una edificio de 4 pisos. Este cuarto está en la esquina exterior extrema de un edificio; no tengo un patio per se, pero tengo acceso a una esquina de la azotea donde puedo tender ropa. El cuarto en sí es una habitación abierta, con excepción de dos espacios pequeños donde existen aparte la regadera y el inodoro. Hay una terraza miniatura donde resguardo las plantas del alcance de los gatos, que gustan de mordisquear las orillas de las plantas trepadoras y los helechos. Vivo con un gato pequeño y rubio que sé perfectamente es Evo, aunque mi gato ya no es así de pequeño y esponjoso. Pero lo reconozco, es esa bolita de maullidos color miel que nunca ha dejado de quererme. Está conmigo hasta cuando no quiero estar conmigo misma. En ese cuarto reina la penumbra, aún cuando tengo al menos cuatro ventanares altos con acceso a la calle; están cerrados y el aire está cargado de p...

El Espasmo

Un día, sin esperarla, la tormenta que prometiste llegó. No fue vainilla, como soñaste, era corteza de limón, enebro y pesadillas.  Si cierro los ojos un momento puedo sentir la caricia del caos, los relámpagos tibios, aroma a muerte y petricor. Si me concentro puedo sentir el calor de la tierra cubriéndome, mi cuerpo deshecho en espuma y cadaverina. No sé hacer más, me desprendieron las sutilezas. A veces el espasmo me despierta a mitad de la noche, crece dentro de mí, me parte en dos y engendra un grito que muere al llegar a mis labios. Deja sólo su sabor a sangre y sal, muere y yo con el, me retuerzo, pierde sentido la realidad. Tan sólo sabe, si has de saber, que a veces es mejor no saberlo. Saber es el pánico y los ojos muertos y las sombras aformes de un sueño oscuro, una piedra preciosa y maldita cubierta de moho y violencia.  (Lo que más me desquicia es no entender porqué si el miedo no tiene carne aparece en la noche, tiene manos de asfixia. O será su propia...

Miedo o abandono

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"París fue en realidad un recordatorio constante de la realidad. El cuarto con olor a anciano. Al principio me daba asco pisar descalza, luego me dio lo mismo. Luces que no funcionaban, paredes manchadas. Juntamos las camas para no sentir miedo, o abandono, ya no sé". Una vez te dije que no me da miedo el vacío. Vacío es caer y ser libre sin pensar en que abajo nos espera el impacto, la distorsión. El golpe es lo de menos, la muerte es para todos y ahí te voy a volver a ver. Sólo es cuestión de esperar a que el último sollozo se transforme en pólvora. Espero que estés ahí para seguir su camino y encender la última cerilla de tu bolsillo. Me muero de ganas de verte sonreír en ese microsegundo en que se apaga la llama y nace el incendio.