Una carta de amor
Una Carta De Amor
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.
Julio Cortázar
Imagínate dos versos, de esos imaginarios que sólo dolecen en la oscuridad. Dos versos condenados a muerte por no poder ser escritos o hablados, que se decepcionan o se suicidan en un vaso con agua. Imagínate cómo sufren esos dos versos apretados, ellos tan frágiles y solemnes, reventando de sentimientos.
¡Pobres versos huérfanos, atormentados por las palabras comúnes y sin sentido, escondidos entre toda esa basura que se amontona en la ciudad!
Unas pocas palabras que llegan hasta el alma y te conmueven, como el aleteo de una mariposa inaudita en el frío invierno de nuestra ciudad; como el llanto de un niño recién nacido que se aferra a la vida y es fortaleza y dicha. Tan pequeñas y tan grandes al mismo tiempo, las palabras que perduran a través del tiempo.
(Perdona si te escribo a oscuras, pero es la única manera en que las letras saltan a la vista, fosforescentes, dichosas.)
Dos líneas, dos versos. Tan corto como decirte:
todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Y tan certero como darse cuenta de que en esos dos versos tan cortos se encierra un universo que hoy te quiero regalar. Esto es lo que tengo hoy para ti, dos versos cortos, dos líneas entregadas. La poesía de otro pequeño idiota como yo, para otro pequeño idiota como tú.
(Un día comprenderás aquella historia de los idiotas.)
¿Es esto una carta de amor? No lo creo. Las cartas de amor encierran palabras que son como pétalos de flores disecadas. Una carta de amor es un esquema, un concepto, es querer encerrar todo un sentimiento en dos o tres frases melancólicas y románticas, como aquellos cuentos de Manuel Gutiérrez Nájera. Yo no te pido versos, yo no te entrego cartas de amor.
Esto es simplemente un recurso más (innecesario quizás) para decirte todo lo que siento, aunque me quedo corta cuando puedo abreviarlo aún más. Ya ni siquiera son dos versos, son solamente las últimas dos palabras.
te quiero
Y ya.
P.D.: un día, si me lo pides, te escribiré una carta de amor, de esas que son sutiles y empalagosas, aunque no vaya conmigo.