It's a god-awful small affair

Me gusta pensar que el Sistema Solar es un juguete, como las muñecas rusas que se van descubriendo una tras otra. Que una vez que se acabe la Tierra, no va a pasar nada, porque primero fueron Mercurio y Venus, primero ellos se abrieron a la vida que tenían dentro de sí y vivieron todas las eras posibles. Tuvieron sus propios hombres, sufrieron sus propias catástrofes, y desaparecieron. Y así la Tierra vive hoy sus maravillas y decepciones, y no sabe que por más que lo intente su destino es morir. Como todos. Y cuando ella se acabe será Marte quien continúe la carrera suicida del proceso (nos gusta buscar vida y agua en Marte, pero no es su momento; nunca veremos vida en él), así como todos los demás hasta que todos se desintegren o exploten, lo que más nos guste creer, y el Sol se apague y nos trague a todos, convertido ya en un agujero negro.
Debe ser una imagen muy bella: Neptuno recién muerto con otros planetas muertos tras de sí, y el Sol apagándose, empezando el proceso de convertirse en supernova. Sé que no sucede así como así, pero me gusta pensar en ello.
Me gusta pensar todo esto como cura a nuestro complejo de singularidad. No podemos ser los únicos en el Universo, no veo la razón. ¿En verdad somos tan especiales como para ser sólo nosotros quienes disfrutemos de todo esto? ¿Sólo la vida pudo darse aquí, y aún así estamos empeñados en destruirla? Por lo menos por la esperanza de un día encontrar una civilización ajena a la nuestra, una sola, deberíamos preocuparnos por conservar este planeta de manera amigable. Me gusta imaginar que un día llega una nave buscando la forma de vida llamada "ballena gris", y encontrarse con que la gente idiota de este planeta ya se las terminó. Ya no existen. ¿Cómo afrontar esa vergüenza? ¿Cómo cargar con el peso de haber decepcionado a la única esperanza de vida extraterrestre?
Simplemente no me cabe en la cabeza. No podemos estar solos en este vasto universo. Y la soledad es tan cabrona a veces que nos hace preguntarnos dónde están todas esas formas de vida ajenas a la nuestra, sin darnos cuenta de que estamos rodeados de ella. El universo es un misterio, seguramente nosotros lo somos para todo lo que hay allá afuera.
Seguiremos buscando hasta entonces. Por lo pronto, nos queda Marte.






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