When the world divides into two people
Those who have felt pain
And those who have yet to
And I can't unsee it
Although I would like to


Tuti tuvo gatitos, están a punto de cumplir un mes. Ayer aprendieron a salirse solitos de la caja y están empezando a correr entre la sala y la cocina. Tu mamá está en esa etapa extrañísima entre que se acerca a olerlos y entre que les tira zapes. Yo la veo de lejos y sólo intervengo si creo que se está pasando, pero en general la dejo ser. Tu mamá sabe forjar el carácter, la personalidad me tocará a mí. 
Veo a los 3 chiquitos e inevitablemente pienso en ti. Recuerdo esa vez en que te saliste al patio y te metiste en una coladera y no podíamos sacarte, entré en pánico y lo único que se me ocurrió fue patear el piso para ver si regresabas; funcionó, y lo siguiente fue ponerle malla para evitar que pasara de nuevo. Una vez también te metiste a una grieta entre dos casas, estuve 3 horas tratando de sacarte, llorando, ofreciéndote jamón. Es como si desde siempre estuvieras intentando madurar mi capacidad de soportar el estrés y el dolor.
A veces juego con ellos. Es divertido, es tierno, no lo niego, pero no me llena. Se siente falso. Los veo y por más que los cuide y los quiera, no puedo esperar a que se vayan a sus casas. Me niego a quedarme con ninguno; si por mi fuera, los regalaría a todos, a los bebés, a Tuti, a Serafia, hasta a Chulita. Si por mi fuera agarraría tus cenizas y me iría a vivir sola, donde nadie cuestione esta pena que a veces me asquea, me rompe, me paraliza. Quisiera tener la libertad de sentarme a solas a sentir mi dolor, a llorar hasta el punto del vómito. 
A veces tengo el impulso de tirar las cenizas. Sé que es lo único que me queda de ti, y eso me enoja. Tú no eres una bolsita de 10 cm dentro de un burdo frasco galletero (ni de broma se le puede llamar urna). Tú no eres un adorno empolvado entre libros, algo que se pierde a la vista si no sabes lo que es. Tú eres mucho más que eso, por eso no puedo aceptar que no seas nada. Que no seas más. 
Quisiera que todo esto tuviera sentido. Que todas estas palabras llegaran hasta ti y las comprendieras, que vinieras a consolarme, que por favor me ayudes a dormir, porque tengo seis meses sin poder acostarme sin que haya días en que me falle la memoria y jure que acabas de brincar a la cama. Porque a veces me falla la vista y de reojo te veo dar la vuelta en el marco de la puerta. Porque desde que no estás el peso de tu cuerpecito en mi pecho fue reemplazado por el burdo peso de la ausencia.


Estoy harta de extrañarte.





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