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Nunca pasa nada

En algún lugar perdido en la ciudad, no se sabe si cerca o si lejos, un muchacho se revuelca sobre una cama. Tardamos en descubrir que no se encuentra solo, hay una mujer con él. Si los ojos se acostumbran a la oscuridad se puede distinguir que es una muchacha muy joven, como él; nos ha costado darnos cuenta de que hay un hombre y una mujer pues ambos llevan el cabello largo: el de él castaño y el de ella pelirrojo. A él le llega hasta los hombros, a ella hasta la cintura. La luz de un automóvil que pasa por la calle nos deja ver los pechos de ella, apenas recién formados, pequeños pero firmes; es tan hermosa, tiene los ojos negros, los labios carnosos, es de piel aperlada. La piel del muchacho es pálida y fría a pesar del contacto con la ardiente piel de su acompañante que lo besa, lo abraza, trata de entregarle su pasión; él también besa a la joven pero lo hace por inercia, por un acto mecanizado: sabe que es un medio para llegar hasta el fin, hasta el secreto, la esencia de la vida ...

Que no haría yo...

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Con todo y todo, la vida continúa con su tránsito grosero sin tomarnos en cuenta. La gente sigue sus caminos y se siente feliz. O lo pretenden. Con todas las desgracias que pasan a todas horas tan lejos y tan cerca (a veces más cerca de lo que nos gustaría imaginar), nos dan ganas de tirar la toalla y rendirnos. Pero entonces recuerdo: acaso la vida no es una guerra personal contra todo y todos? Sí que lo es. Y uno tiene que defenderse porque en este mundo, nadie, lo va a hacer por ti. Nadie, a menos que exista alguien que te ame con tanta fuerza que fuera capaz de entregar su propia sangre con tal de preservar la tuya. Yo no quiero que nadie lo haga por mí. En ese sentido, no tengo ninguna necesidad de sentirme amada. Mil veces prefiero recogerme en el silencio y en la soledad. No es nada grato vivir con la idea de que alguien te ama y debes amarlo y respetarlo en consecuencia. Pero, como bien dijo mi hermana, si eso es lo que sientes es porque no amas a esa persona. Y más daño le h...

Al final sigue todo igual

Ahora lo entiendo, lo se. (Este post no tiene acentos porque no le entiendo a la lap alemana que estoy usando). Todo sigue igual. Terriblemente igual. Hoy sali a caminar y llegue a Marco y me dieron ganas de sentarme y no pude. Pero queria. Supongo que de eso se trata, de un querer terriblemente poderoso pero la necesidad nos gana. Yo necesito? En verdad lo necesito? No lo se. He ahi el problema, la disyuntiva de obligarme a mirar al pasado y meditar si estoy bien asi o si seria mas feliz con un anillo de compromiso. Todo tiene sus pro y sus contras. Y no quiero ahondar mas en el asunto, no vale la pena sufrir o acongojarse o sentirse o lo que sea por algo que no se tiene. Por algo que no esta en mis manos resolver. O si? No lo se. He ahi el dilema. No vale la pena ni siquiera considerarlo aunque las circunstancias (por no decir seniales -tampoco hay enie-) digan lo contrario. Quiza asi lo quiera ver yo, o quiza alguien quiere que lo vea asi. Todo se basa en la desinformacion,...