Rue de cascades

No toda la gente tiene un don. No todo el mundo nace con ese poder de estremecerse a sí mismo al descubrirse revelado a través de los ojos de alguien más, que te descubre dentro de tu creación. Yo no sé si hay un don en mí, lo que sí sé es que me fascina esta posibilidad de escuchar una canción y sentir que una fibra muy dentro de mí, no sé bien dónde, se mueve y de mis manos brotan todas estas letras, sin aparente fin o gesto, sin un puente lineal que seguir. Sólo saliendo y brotando, avanzando sobre un documento en blanco, al escuchar una voz, y un piano. No sé bien de dónde viene todo esto, y a dónde va, pero por ejemplo, me dan ganas de escribir la más hermosa historia de amor, o de pedir perdón a todas las personas que he amado y lastimado. Incluso siento la valentía de plantarme frente a ti y darte un beso, aún después de tantos años de no vernos.

Como si mis dedos recorrieran un piano en lugar de un teclado, como si todas estas palabras pudieran formar algún día una hermosa melodía. Quizá sean un boceto del que aún no distingo su final, quizá sea un punto de luz en medio de la oscura y densa ignorancia, un paso hacia la búsqueda del deseo y del arte. ¿Y si todos somos así, bocetos? Puedo darme el color que siempre me he buscado pero aparentemente he ignorado dentro de mí. De lo que estoy muy, muy segura, es que ya no es un color oscuro, no es negro. Nunca más lo será. Me visualizo como un punto de luz envuelto entre sábanas negras, una luz oscura atragantada en la garganta del destino.

Y así tal vez un día descubra de qué estoy realmente hecha, como trazos de tela repartidos sobre una cama, esperando convertirse en edredón. Como realmente pienso, cuando escribo digo realmente lo que quiero decir, cuando hablo generalmente soy una tonta.

Por eso a veces me gustaría quedarme callada, para siempre, y dejar que las letras expresaran todo lo que siento. Creerme esto que a veces me dicen algunas personas, que esta manera que tengo de escapar de lo que ante todos pretendo ser se llama talento. A pesar de que, simplemente, se trata de un sentimiento. De la idea que te deja el estar creando tu propia proyección, reconstruyendo tu imagen con frases. Y así te vas dejando atrás. Y aunque no me lo crean, estoy más viva que cuando estaba cerca de la realidad. La muerte es parte del silencio.
Y el silencio me devuelve todo de lo que no soy capaz.


Creo que por fin me estoy olvidando de todo y comenzando otra vez.



When I'm asleep in Cascade Street
When I'm asleep in Cascade Street
I don't, I don't
See anything

When I'm asleep in Cascade Street
When I'm asleep in Cascade Street
I hear, I hear
Nothing, nothing

In the cascade, in the cascade
You washed me

When I wake up in Cascade Street
When I wake up in Cascade Street
I feel nothing
I feel nothing

When I'm asleep in Cascade Street
When I'm asleep in Cascade Street
I don't remember I don't remember

In the cascade, in the cascade
You washed me




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