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Burned out flames should never re-ignite

If you don't want to be seen, you turn yourself invisible. If you don't want to run away, you build walls to restrict yourself. I want to protect myself from the world but since I can't be completely silent I will build the walls with the people I can't avoid and erase the others, the ones I thought that cared but on a second glance they seem to care only under my sight. When I'm away I don't exist. This will be for the better. People won't notice that I'm gone and that's alright, that's what I want. Eventually I'll be able to erase me completely. I will lose unnecessary attachments. I just don't want to be anymore, but since I can't disappear I will exist in halves. I'm feeling destroyed. My nerves are on the verge of failure, supposedly by the lack of sleep. How can someone rest when all the time feels in danger? I end up sleeping around 1, 2 a.m. just because I'm too tired to keep on the eve. I feel like nothing. Everyd...

Frío frío frío

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Y ahí estaba yo, parada entre la cocina y el patio, con una Strongbow roja, el suéter más fresa que encontré en mi clóset y la sensación de no pertenecer. No me pasaba desde los 16, cuando por lo menos me sabía querida por la gente que me rodeaba y era el mundo el que me causaba indigestión. ¿Pero ahora? Ahora soy sólo un esfuerzo por querer ser normal a mi manera, por querer tener amigos nuevos, por pertenecer a algo que no me sale, que no se me da. Por ejemplo, quiero hacer algo con las tarjetitas del metro, intercambiar publicidad por fotos y poemas pero, ¿cómo se hace eso? ¿Cuánto cuesta ser tangible? Igual me repito a diario que tengo que hacerlo, que está bien padre, que es lo de hoy para que no se me olvide, para dar el primer paso aunque la frase latente del “¿Y ahora qué?” me sigue constipando. Constipando mentalmente, se entiende. Mi cabeza era un revuelo de pájaros obstinados en quedarse con un pie en cada habitación, sonriendo a la anfitriona y evitando al anfitrión. ¿C...
-¡Eh! ¿Y tu mamá? Yo estaba esperando el camión con el pequeño Flanders en brazos. Parece que el calor y algún otro secreto que no conozco son lo único que calma su llanto, miau miau miau. -¡Eh! ¡Te estoy hablando! ¿No está tu mamá? Una señora con acento más regio que las conchitas me está gritando desde su camioneta Land Rover color negro. Hay un niño no mayor de 10 años en el asiento del copiloto, y la parte trasera hay un cúmulo de objetos que van desde lo que parece un bulto de ropa a un microondas. -¿Perdón? -Estoy buscando a tu mamá, ¿no está? Para este punto ya me estoy esforzando por recordar el rostro de esta mujer gritona a la que no le importa estar bloqueando el tráfico. Pienso en las vecinas chancludas que iban por sus hijos en la primaria de Escobedo. -No señora, no la conozco. -¿Cómo no vas a conocer a tu mamá? Tiene que esta...