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When the world divides into two people Those who have felt pain And those who have yet to And I can't unsee it Although I would like to Tuti tuvo gatitos, están a punto de cumplir un mes. Ayer aprendieron a salirse solitos de la caja y están empezando a correr entre la sala y la cocina. Tu mamá está en esa etapa extrañísima entre que se acerca a olerlos y entre que les tira zapes. Yo la veo de lejos y sólo intervengo si creo que se está pasando, pero en general la dejo ser. Tu mamá sabe forjar el carácter, la personalidad me tocará a mí.  Veo a los 3 chiquitos e inevitablemente pienso en ti. Recuerdo esa vez en que te saliste al patio y te metiste en una coladera y no podíamos sacarte, entré en pánico y lo único que se me ocurrió fue patear el piso para ver si regresabas; funcionó, y lo siguiente fue ponerle malla para evitar que pasara de nuevo. Una vez también te metiste a una grieta entre dos casas, estuve 3 horas tratando de sacarte, llorando, ofreciéndote jamón. Es como si des...

De cómo en las historias trágicas siempre debe de llover

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 Érase una vez un par de conejos. Eran como todos, peludos, blancos, nariz rosada y ojos rojos. Tan tiernos como casi cualquier conejo. Pero ambos tenían un problema: eran ciegos. Por diversas razones. Ella había sido víctima de la crueldad de seres humanos que no venían en ella más que un juguete, desechable. Él era víctima de un corto circuito genético. Y pues sí, tenían que aprender a vivir con ello, porque no había de otra. Un día, ambos conejos tuvieron la mala fortuna de ser abandonados por sus respectivos dueños, que por falta de escrúpulos, los dejaron en el mismo callejón sucio, en idénticas cajas de cartón que se humedecieron rápidamente. Porque como en toda historia trágica, ese día estaba lloviendo. Cualquiera pensaría que estaban hechos el uno para el otro. Y así parecía ser, porque cada uno salió de su caja y empezó a deambular por el callejón. Ambos sentían que su hora se acercaba, Ella más que él. Pero fue él quien sintió que no estaba solo, sintió que alguien más e...
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Tuve ese sueño de nuevo. El cuarto donde convivo con un fantasma innombrable, las plantas colgando, la suave penumbra. El ambiente cargado de humedad ante la inminente lluvia. Todo se ve tal cual como en las otras ocasiones en que he soñado aquí, pero estoy sola. Hoy el cuarto es solo mío y del silencio. Si miro con atención la habitación está cubierta de polvo, de las paredes crece moho y los helechos en las macetas colgantes están muertos. No hay nada que me hable de amor o de tiempos mejores, ningún rincón guarda tu sombra. Estoy sola y mi sueño se cae a pedazos. Me levanto de la cama, que suelta una nube de polvo. Puedo sentir la picazón en la nariz y como cruje el piso bajo mis pasos. Salgo al balcón, en un rincón hay un nido vacío que mi corazón no soporta ver. Estoy harta de ver este lugar así, tan sucio y triste. Estoy harta de que esto sea de alguien más y no solo mío, que no sea real, que tenga que rascar la pared para quitarle el olor a muerto. Quiero romper las paredes y el...